Causas relacionadas con el desarrollo
Para vaciarse, la vejiga se contrae y abre sus músculos a modo de respuesta a las señales del cerebro que le indican que está llena. Si el desarrollo de esta coordinación entre nervios y músculos se produce a un ritmo lento, en ocasiones la vejiga puede llenarse antes de que el cerebro del niño tenga constancia de ello. Otra posibilidad es que el músculo (que actúa como válvula) esté demasiado debilitado.
En general, el sueño de los niños es más profundo que el de los adultos y por eso les cuesta más despertarse completamente. Esto hace que a veces no perciban la señal que les avisa de que deben vaciar la vejiga y, por consiguiente, que no consigan levantarse a tiempo.
Por la noche, el cuerpo segrega una cantidad mayor de la hormona antidiurética (ADH). De este modo, se reduce la producción de orina y la necesidad de miccionar. Si, por algún motivo, este proceso falla, la vejiga puede saturarse.
Estos problemas suelen corregirse por sí solos con el tiempo. La ansiedad también suele considerarse una causa de la incontinencia urinaria infantil pero no hay pruebas científicas suficientes que lo demuestren. No obstante, si tu hijo se encuentra nervioso, es importante descubrir el motivo y tratar la situación con delicadeza.
Causas médicas
La incontinencia urinaria infantil también puede aparecer debido a una afección médica o a una discapacidad. En los casos de parálisis cerebral, espina bífida, daños cerebrales o lesiones nerviosas pueden existir problemas físicos que impidan recibir las señales correctas del cerebro que indican que se debe vaciar la vejiga. En ocasiones, la aparición reiterada de infecciones urinarias o incluso una pequeña deformidad del tracto urinario también pueden provocar incontinencia.
Si eres responsable de atender a un niño con discapacidades o lesiones graves, puedes encontrar información adicional en nuestra sección de cuidadores.
El factor hereditario
Parece que existe un componente hereditario en relación con la incontinencia urinaria que puede afectar a varias generaciones. En términos generales, existe un 40% de probabilidades de que un niño moje la cama si uno de sus progenitores también lo hizo, elevándose hasta un 70% si ambos pasaron por esa situación.
La enuresis diurna, cuando no está provocada por una infección urinaria o por cuestiones anatómicas, podría deberse a una vejiga hiperactiva o a una evacuación poco frecuente.
Vejiga hiperactiva
Esta afección está relacionada con los músculos que rodean la uretra e impiden el paso de la orina. Lo que sucede es que se contraen de forma involuntaria y expulsan la orina. Su aparición se debe con frecuencia a una infección urinaria y es más común en las niñas.
Evacuación poco frecuente
Algunos niños retrasan el momento de ir al baño, ya sea porque no les gusta usar las instalaciones del colegio o bien porque no quieren dejar lo que están haciendo e ignoran sus ganas de ir. Esto puede provocar que la vejiga se sature y se produzca una pérdida involuntaria de orina. También puede ser la causa de infecciones.
Se produce cuando el niño es físicamente incapaz de llegar al baño. Se puede deber a problemas de movilidad o al uso de una silla de ruedas. En este último caso, es probable que la incontinencia sea tanto urinaria como fecal. Si tu hijo puede ir solo al baño pero le lleva demasiado tiempo, asegúrate de que el acceso a dicha habitación está libre de obstáculos y de que su ropa es fácil de quitar. No obstante, lo más importante es que utilice ropa interior absorbente que le mantenga seco y cómodo. De este modo, se reduce el riesgo de que se produzcan las irritaciones e infecciones cutáneas que suelen afectar a las personas que permanecen sentadas o tumbadas durante mucho tiempo.