Cinco consejos para acabar con el estrés


La palabra estrés proviene de ‘stringere’, ceñir o atar fuertemente, y explica a la perfección esa sensación de angustia que te oprime por dentro. Te traemos una serie de consejos para plantarle cara y, por lo tanto, estar más sano.

Cinco consejos para acabar con el estrés

Algún que otro achaque de salud, demasiado trabajo, unos padres mayores que necesitan cuidados, una barriga que ya no es tan tersa como antes, una parte de tu cuerpo que ya no se endurece como solía hacerlo… Cada uno tiene las suyas, pero las causas que producen el estrés cuando entramos en la madurez son variadas. Si notas que afecta a tu día a día es hora de que te pongas manos a la obra y luches contra él. Además, ten en cuenta que el estrés no es bueno si tienes problemas de incontinencia ni para otros aspectos como la tensión, el corazón, la diabetes o la obesidad.

Mamen Rodríguez González, psicóloga general sanitaria, nos recomienda una serie de trucos:


1. Aprende a decir ‘no’

“No conozco la clave del éxito, pero sé que la del fracaso es tratar de complacer a todo el mundo”, afirma Woody Allen. Si este año la cena de empresa te da especial pereza o si ir a ver esa película de cine clásico con tu mujer te apetece tanto como volarte la tapa de los sesos … ¡Dilo! Sí sabes decir ‘no’; el problema es que no te atreves. Si tanto te preocupa que piensen mal de ti, ¿no crees que podrás dar una mejor versión de ti mismo haciendo las cosas que realmente te apetecen? Tu familia y amigos no te querrán menos y te sentirás más dueño de tu propia vida

 


2. Atrévete a expresarte, sin que te importe lo que piensen los demás

Tú, hombre maduro, fuerte e independiente, no tengas miedo a mostrarte vulnerable. A los hombres de nuestra generación nos han inculcado un concepto de masculinidad que puede resultar un tanto asfixiante. La cantinela de que ‘los hombres no lloran’ es campo abonado para el estrés. Prueba, no podrás creerte lo liberador que es a veces decir: “necesito ayuda”. 

Y cuando estés hasta el gorro, no rumies tus malos sentimientos, exprésalos. Y si es necesario, di palabrotas bien alto y bien fuerte: soltar lo que llevas dentro libera.


3. Dedícate tiempo y atención a ti mismo

No decimos que te líes la manta a la cabeza y solo pienses en ti. Pero sí que busques momentos para hacer cosas que te gustan y para cuidarte un poco. Cuando el estrés te salte a la yugular, piensa que quizá es el momento de tomarte una caña con los amigos, ver un partido de fútbol o, simplemente, irte a dar un paseo. Y, sobre todo, nada de culpabilidad: quererse y buscar tiempo para uno mismo no significa ser egoísta.


4. Sácale jugo a la madurez

Párate a pensar en qué momento de tu vida estás y qué cosas buenas tiene. Muchas veces tendemos a prestar más atención a lo negativo: que si las canas, que si la tripa… ¿Y qué tal si nos fijamos en la tranquilidad y seguridad que aporta la madurez? Cuando tienes cierta edad aprendes a discernir lo importante de lo superfluo, a darte cuenta de que no puedes gustar a todo el mundo, a saber de quién quieres rodearte y, en general, a vivir de una forma más inteligente. Ahora te conoces mejor que nunca, piensa en tus puntos fuertes y aprovéchalos


5. Cuida tu salud sexual

La sexualidad es una parte esencial de la salud física y mental. El sexo cambia con los años así que procura buscar nuevas formas de practicarlo y, ante cualquier tipo de problema relacionado con el tema no dudes en pedir cita en tu centro de salud. ¿Un último consejo? Los estudios demuestran que masturbarse libera dopamina en el cuerpo generando una sensación de bienestar general muy potente contra el estrés; además, es bueno para el sistema inmune y, en contra del pensamiento general, mejora las relaciones de pareja.


Y por supuesto, y de una forma genérica, procura practicar algo de deporte, come de forma saludable y si sientes algún tipo de molestia, repetimos, no dudes en ir al médico.

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