La mayoría de los niños, al igual que los adultos, suelen vaciar su vejiga entre cuatro y ocho veces al día. Debido a que los niños son más activos y suelen consumir más dulces (sin beber siempre una cantidad suficiente de líquido), es posible que orinen con menos frecuencia. No obstante, si tu hijo acude frecuentemente al servicio, te aconsejamos que consultes con tu médico para comprobar que no hay ningún problema.