Cómo abordar un tema delicado

La incontinencia puede ser un asunto delicado para todos nosotros, no sólo para los pacientes. A continuación se ofrecen algunos consejos para afrontarlo.

Hablar sobre incontinencia no sólo incomoda a los pacientes, sino también a los profesionales sanitarios. La vergüenza y la culpa que conlleva hace que muchos pacientes nieguen su situación, aun cuando resulta evidente. Y quizá sienta que es un asunto muy delicado como para abordarlo de frente.

Pero puede resultar de gran ayuda a los pacientes si hace que se sientan menos incómodos y más dispuestos a aceptar tratamientos para su situación. A continuación se indican algunos puntos clave.

Conviértala en un asunto rutinario
Trate la incontinencia como si se tratara de un aspecto más de la salud del paciente. No existe ninguna razón para afrontarla de una manera especial, ya que las dificultades para controlar la vejiga son habituales y suele existir tratamiento para ellas.

Siga hablando sobre ella
Retome el tema regularmente con todos los pacientes. La incontinencia puede afectar a personas de todas las edades, no sólo a los más ancianos. Afecciones de la próstata, el embarazo y la menopausia pueden provocar el debilitamiento de la vejiga.

Ofrezca esperanzas
Esta afección normalmente puede tratarse, pero muchos pacientes piensan que se trata de un síntoma natural propio del envejecimiento o que simplemente no se puede curar. Al decirles que la mayoría de casos de incontinencia pueden mejorar notablemente, facilita que estos pacientes afronten su situación y comiencen a hablar del tratamiento.

No lo posponga
Es importante afrontar el asunto y comenzar con el tratamiento tan pronto como sea posible. Por supuesto, esto ayuda a los pacientes a evitar la tensión física y emocional continua que conlleva su afección, pero también puede evitarles problemas sociales de mayor envergadura. Con demasiada frecuencia, la incontinencia es una de las razones para entrar en una residencia:  un paso drástico para pacientes, familiares y la sociedad en su conjunto. Si la situación se afronta pronto y se ofrece esperanza en el futuro a través de un tratamiento eficaz, puede ayudar a los pacientes a permanecer en sus hogares por más tiempo.

Observe las señales de advertencia
Hábleles de la incontinencia a pacientes como, por ejemplo, hombres con problemas de próstata, madres jóvenes y mujeres en la menopausia. Del mismo modo, hay pacientes con movilidad reducida que padecen incontinencia a los que resulta de gran utilidad facilitar el acceso al baño. En todos los casos, al preparar a los pacientes de riesgo, les ayuda a familiarizarse rápidamente con cualquier posible dificultad y les facilita que soliciten tratamiento en caso de que sea necesario.