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Ejercitar la vejiga, ejercicios del suelo pélvico y tratamiento


Existen multitud de tratamientos disponibles, pero también puedes hacer ejercicios y ejercitar la vejiga para reducir algunos de los síntomas.

Persona haciendo pilates con los pies sobre la pelota de pilates.


Entrenamiento del suelo pélvico

El entrenamiento de los músculos del suelo pélvico permite fortalecer el tono muscular y los músculos de soporte alrededor de la uretra y la vejiga, que tienen que estar tensos para prevenir la pérdida de orina, mediante contracciones voluntarias repetitivas.
 
Ejercitar la vejiga significa que a través del entrenamiento se intenta recuperar el control de la vejiga programando y llevando un registro del tiempo que transcurre entre las visitas al aseo. Si bebes un litro y medio de líquido al día, lo normal es que vayas al baño hasta un máximo de ocho veces. Si tienes que orinar con más frecuencia, ejercitar la vejiga puede resultarte muy provechoso.
 
Ejercitar la vejiga conlleva ser consciente de cuáles son los patrones que sigue la incontinencia y adquirir nuevos hábitos para vaciar la vejiga. Esto incluye evitar hacer visitas al baño ‘por si acaso’ y también los apuros de última hora. El entrenamiento te ayuda a conseguir que la vejiga retenga más cantidad de orina y que transcurra más tiempo entre las visitas al baño. Una forma de lograrlo es intentando distraerse y apretando los músculos del suelo pélvico en vez de ir apresuradamente al baño cuando se sienta esta urgencia. Planificar las visitas al aseo y llevar un registro de micciones también puede servir de ayuda. De este modo se puede ampliar paulatinamente el tiempo que se tarda en ir al baño y recuperar el control de la vejiga.
 
Los cambios de conducta implican adaptar tu estilo de vida a fin de reducir, prevenir o tratar la incontinencia. Estas medidas incluyen asegurarse de no beber demasiado líquido, o de beber el suficiente, durante el día y evitar las bebidas que irritan la vejiga, como el café y las bebidas energéticas. Asimismo, puedes diseñar una rutina de entrenamiento y cambiar tus hábitos alimenticios para perder peso, que en ocasiones puede contribuir a la incontinencia. Otro cambio de conducta es mantener costumbres saludables a la hora de ir al baño.
 
Además de ejercitar la vejiga, existen otras opciones de tratamiento. El “biofeedback” es un método que recopila y mide información, por ejemplo, mediante la utilización de sensores y control informático cuando se ejercitan los músculos del suelo pélvico, para determinar si se contraen los músculos correctos. Otro método es la utilización de un dispositivo que proporcione soporte vaginal, es decir, que sostenga la uretra, la vejiga, la vagina, el útero y el recto. A esto hay que añadir otras posibles opciones de tratamiento, como la aplicación de inyecciones de agentes volumétricos alrededor de la uretra para aumentar el soporte, o diferentes tipos de cirugía.
 
Por último, no debemos olvidar nuestros productos para la incontinencia, que también pueden utilizarse para controlar y tratar las molestias que conlleva esta afección.
 
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