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Entrenamiento de la vejiga, técnicas y tratamiento

Persona haciendo pilates con los pies sobre la pelota de pilates.
Ejercitar la vejiga es un método de autoayuda que sirve para aumentar el control de la vejiga al reducir la frecuencia de las micciones. Este método conlleva conocer mejor las distintas formas de incontinencia y desarrollar nuevos hábitos de vaciado y control de la vejiga. El entrenamiento de la vejiga, junto con otros métodos, como los ejercicios para fortalecer el suelo pélvico, o de Kegel, así como cambios de conducta, puede ser una forma efectiva de mejorar la gestión de los síntomas de problemas de vejiga, como la incontinencia de urgencia, la vejiga hiperactiva y la incontinencia de esfuerzo.

¿En qué consiste ejercitar la vejiga?

El entrenamiento de la vejiga tiene que ver sobre todo con adoptar una nueva actitud. Otro ejemplo que así lo demuestra es evitar hacer visitas al baño ‘por si acaso’ y también los apuros de última hora. Durante el entrenamiento, se fuerza a la vejiga paulatinamente a retener cantidades de orina cada vez más grandes a la vez que se alarga el espacio de tiempo entre visitas al baño. Existen numerosas técnicas muy útiles que se pueden utilizar para lograrlo, como intentar distraerse y apretar los músculos del suelo pélvico en vez de ir corriendo al baño cuando aparece esa sensación de urgencia.

¿Cómo funciona el entrenamiento de la vejiga?

Aunque la eficacia del entrenamiento y control de la vejiga ha sido demostrada, requiere tiempo y constancia. Para que funcione, tienes que cambiar tu forma de pensar e intentar ignorar las ganas que sientes de ir al baño el máximo tiempo posible. Si lo consigues, descubrirás que eres capaz de controlar la vejiga y estará menos irritable.
 
A medida que te sientas más cómodo reprimiendo las ganas de orinar, intenta poco a poco, a lo largo de un periodo de semanas y meses, espaciar las visitas al aseo. Recomendamos que lleves un registro de micciones en el que anotes la frecuencia de tus visitas al baño, las horas en que ignoraste la sensación de urgencia, así como tu ingesta de fluidos, es decir qué bebes y cuándo bebes. De este modo, obtendrás una perspectiva general de tus hábitos miccionales y te ayudará a crear un programa exacto tal y como se describe a continuación. 

Crea un programa para tus visitas al baño

En la medida de lo posible, y en función de los datos de tu diario miccional, podrás ver exactamente con qué frecuencia vas al aseo. A partir de aquí, puedes añadir un breve periodo de tiempo a estas horas, quizá 15 minutos, para entrenar a tu vejiga a esperar. Mantener esta precisión y cumplir el programa te convencerá de que controlas mejor la vejiga.

Modificación del comportamiento

Tal y como indica su nombre, los cambios de conducta implican adaptar tu estilo de vida a fin de reducir, prevenir o tratar la incontinencia. Aunque sin duda abarca ejemplos para asumir el control, como la creación de un programa para las visitas al aseo, también incluye garantizar que no bebas demasiado, o no lo suficiente, durante el día y evites bebidas que puedan irritar la vejiga, como el café y las bebidas energéticas. Asimismo, puedes diseñar una rutina de entrenamiento y cambiar tus hábitos alimenticios para perder peso, que en ocasiones puede contribuir a la incontinencia. Otro cambio de conducta consiste en garantizar que tengas hábitos saludables a la hora de ir al baño con el fin de evitar problemas de control de la vejiga.

Entrenamiento del suelo pélvico

El entrenamiento del suelo pélvico implica el fortalecimiento de los músculos de soporte alrededor de la uretra y la vejiga mediante contracciones voluntarias repetitivas. Estos ejercicios refuerzan el tono muscular y fortalecen los músculos de soporte alrededor de la uretra y la vejiga, que tienen que estar tensos para prevenir la pérdida de orina. Además, mucha gente practica pilates como parte de su propio tratamiento de la incontinencia.

Otras opciones de tratamiento

Además de ejercitar la vejiga, existen otras opciones de tratamiento. El “biofeedback” es un método que recopila y mide información, por ejemplo, mediante la utilización de sensores y control informático cuando se ejercitan los músculos del suelo pélvico, para determinar si se contraen los músculos correctos. Otro método es la utilización de un dispositivo que proporcione soporte vaginal, es decir, que sostenga la uretra, la vejiga, la vagina, el útero y el recto. A esto hay que añadir otras posibles opciones de tratamiento, como la aplicación de inyecciones de agentes volumétricos alrededor de la uretra para aumentar el soporte, o diferentes tipos de cirugía.

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