Demencia e incontinencia: cómo afecta a tu ser querido y cómo puedes ayudarle

La demencia provoca cambios en la memoria, el razonamiento, la conducta y la movilidad que aumentan el riesgo de urinaria y fecal [1][3][5]. La evidencia muestra que la incontinencia es muy frecuente en personas con demencia y suele ser un criterio de gravedad, pero puede manejarse mejor mediante rutinas, adaptación del entorno, productos adecuados y apoyo al cuidador [3][4][6].

¿Qué es la demencia y por qué se relaciona con la incontinencia?

La demencia no es una sola enfermedad, sino un conjunto de síntomas causados por daños en el cerebro (como problemas de memoria, lenguaje, orientación, personalidad y conducta). La enfermedad de Alzheimer es la forma más frecuente y representa entre el 60 % y el 70 % de los casos [1][6]. 

Según datos de la OMS de 2021 y del Ministerio de Sanidad, más de 57 millones de personas viven con demencia en el mundo, una cifra que seguirá aumentando en las próximas décadas [1][7]. 

En personas con demencia, los estudios señalan que:

  • la urinaria es muy común,
  • la presencia de incontinencia se utiliza a menudo como indicador de demencia moderada-severa,
  • la incontinencia urinaria y fecal puede influir en la decisión de institucionalizar a la persona [3][5]. 

Una nota de la SEGG resume que la incontinencia urinaria es “bastante común” en pacientes con demencia y que las forman parte de los criterios de clasificación de la gravedad [3].

¿Cómo afecta la demencia al control de la vejiga y del intestino?

La continencia no depende solo de la vejiga o el intestino: también intervienen el cerebro, el sistema nervioso, la movilidad, la vista, el entorno y los hábitos. En las demencias, se alteran varios de estos elementos [5][12]. 

Algunos cambios frecuentes son:

  • Memoria y atención
    • la persona olvida ir al baño o no reconoce las señales de la vejiga;
    • pierde la secuencia de pasos: levantarse, ir al baño, bajar la ropa, sentarse…
  • Orientación y reconocimiento
    • no reconoce el baño o la taza del váter;
    • entra en otra habitación o intenta usar otros recipientes.
  • Lenguaje y comunicación
    • no sabe explicar que tiene ganas;
    • avisa demasiado tarde o se pone nervioso sin poder decir qué le pasa.
  • Juicio y conducta
    • se niega a ir al baño o a cambiarse el absorbente;
    • se quita la ropa o el absorbente en momentos inadecuados.
  • Movilidad y otras enfermedades
    • camina despacio, tiene problemas de equilibrio o miedo a caer;
    • la suma de demencia, problemas motores y barreras en el hogar hace más fácil que no llegue a tiempo al baño. [4][12]

Además, enfermedades neurológicas como el Alzheimer o otras demencias se incluyen entre las causas frecuentes de urinaria de urgencia en la persona mayor [12][9]. 

Situaciones habituales de incontinencia en personas con demencia

Guías para cuidadores de personas con Alzheimer describen escenas muy frecuentes en casa [2][6]:

  • “Llega tarde al baño”
    • Se levanta cuando ya no puede aguantar más, tarda en caminar y tiene escapes antes de sentarse.
  • “No reconoce el baño”
    • Entra en otra habitación, intenta orinar en una papelera o en el fregadero, o no se sienta en el WC.
  • “Se olvida de cómo usar el váter”
    • No baja la ropa, no sabe cómo limpiarse ni tira de la cadena.
  • “Se resiste a la ayuda”
    • Se enfada o se avergüenza cuando le ofreces ir al baño o cambiar el absorbente.
  • “La noche es especialmente difícil”
    • Se levanta desorientado, tiene miedo en la oscuridad o no encuentra el baño, lo que aumenta las fugas nocturnas.

Entender que estos comportamientos son parte de la enfermedad —y no una “manía” o una provocación— ayuda a responder con algo más de calma y a planificar estrategias.

Pautas prácticas para manejar la incontinencia en la demencia

Las guías de práctica clínica y los manuales para familiares recomiendan combinar cambios en el entorno, en las rutinas, una comunicación sencilla y productos adecuados [2][5][6]. 

Crear rutinas claras para ir al baño

  • Ofrece ir al baño siempre a las mismas horas (al levantarse, antes y después de las comidas, antes de salir y antes de acostarse).
  • Usa frases simples: “Ahora vamos al baño”, “Es la hora de ir al baño”.
  • Evita preguntar solo “¿Quieres ir al baño?” Muchas personas con demencia responden que no por costumbre, aunque lo necesiten.

Adaptar la casa para que encuentre el baño

  • Señala el baño con un pictograma o con una palabra grande y clara en la puerta.
  • Mantén el camino despejado, bien iluminado y libre de alfombras resbaladizas.
  • Por la noche, usa luces de orientación suaves en el pasillo y el baño.
  • Si le cuesta llegar, valora una silla con inodoro o un orinal en la habitación donde pasa más tiempo (sobre todo por la noche) [2][6]. 

Facilitar la ropa y los productos de

  • Elige ropa fácil de subir y bajar (pantalones con goma; evita cinturones y muchos botones).
  • Utiliza absorbentes de la talla y de absorción adecuadas para reducir fugas y cambios muy frecuentes, según la recomendación profesional.
  • Si se quita el absorbente con frecuencia, valora con el equipo de salud opciones de diseño más discretas o con sistemas de ajuste diferentes.

Cuidar la piel y la higiene

La combinación de demencia, incontinencia y movilidad reducida aumenta el riesgo de dermatitis asociada a la incontinencia y de otras lesiones cutáneas [8]. 

  • Limpia la zona íntima con productos suaves después de los escapes, secándola sin frotar.
  • Usa cremas barrera si las ha recomendado enfermería.
  • Revisa la piel a diario y consulta si ves enrojecimiento persistente, heridas o dolor.

Hablar de la incontinencia respetando la dignidad

La incontinencia genera mucha vergüenza y frustración en la persona con demencia. Las guías para familiares insisten en:

  • evitar críticas, bromas o reproches;
  • usar un tono de voz tranquilo, sin infantilizar;
  • explicar cada paso (“Voy a ayudarte a cambiarte”, “Ahora te limpio y te pongo un pañal limpio”);
  • preservar la intimidad: cerrar la puerta, tapar las zonas que no estés limpiando, no exponerle delante de otras personas [6]. 

Recordar que no lo hace “a propósito” y que es la enfermedad quien está detrás del problema puede ayudarte a responder con más comprensión, aunque sea muy difícil en el día a día.

Tu bienestar como cuidador cuando hay demencia e incontinencia

Cuidar a una persona con demencia ya es exigente; si se suma la (cambios de ropa, limpieza, noches malas), la carga física y emocional aumenta.

Un estudio clásico del IMSERSO–CSIC sobre cuidadores de personas con demencia encontró altos niveles de malestar psicológico y sobrecarga, especialmente cuando existían problemas de conducta y necesidades de cuidado complejas, como la incontinencia [4]. 

Algunas ideas:

  • pide apoyo a otros familiares para las tareas más pesadas (cambios de cama, aseos completos);
  • consulta con enfermería sobre técnicas de movilización para proteger tu espalda;
  • infórmate sobre recursos de respiro y apoyo en tu zona (centros de día, ayuda a domicilio, grupos de cuidadores);
  • busca espacios para ti: dormir, salir, hablar con otras personas en tu misma situación [5]. 

Cuidarte no es egoísmo: forma parte de cuidar mejor a tu familiar a largo plazo.

Preguntas frecuentes

La es muy frecuente en las fases avanzadas de la demencia, pero no todas las personas la presentan de la misma manera ni con el mismo ritmo [3][5]. Siempre merece valoración médica, porque puede haber causas tratables (infecciones, medicación, estreñimiento, problemas de próstata).
La resistencia suele estar relacionada con el miedo, la vergüenza, la desorientación o la dificultad para comprender la situación. Ayuda a usar frases sencillas, a mantener rutinas, a avisar con antelación y a respetar al máximo su intimidad. Si la resistencia es muy intensa o se acompaña de agitación, coméntalo con el equipo de salud para que valoren la situación y den pautas específicas [5].
No. Beber poco puede empeorar la situación: la orina se concentra, irrita la vejiga y aumenta el riesgo de infecciones urinarias [9]. Salvo indicación médica, es mejor mantener una hidratación adecuada y trabajar en otros aspectos: horarios para ir al baño, entorno adaptado y productos de apropiados.
La aparición de urinaria y fecal se utiliza como uno de los criterios para valorar la gravedad [3]. Sin embargo, cada persona evoluciona de manera distinta, por lo que es importante que el equipo sanitario realice una valoración global.
En España existen guías específicas para familiares de personas con Alzheimer y otras demencias, como las de la Fundación Reina Sofía, FIAPAM o la Fundación Pasqual Maragall, que ofrecen información práctica sobre demencia, y autocuidado del cuidador [2][10]. También puedes acudir a las asociaciones de familiares de Alzheimer (CEAFA y las asociaciones autonómicas) para recibir orientación y apoyo.

Descubre más información para cuidadores

[1] Organización Mundial de la Salud. Demencia – Ficha informativa. OMS; 2025. Leer aquí

[2] Federación Iberoamericana de Asociaciones de Personas Mayores (FIAPAM). Guía para familiares de enfermos de Alzheimer. 2005 Leer aquí

[3] Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG). Demencia e . Nota informativa; 2019. Leer aquí

[4] Baltar AL, et al. Estudio e intervención sobre el malestar psicológico de los cuidadores de personas con demencia. IMSERSO; 1997 Leer aquí

[5] Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre la Atención Integral a las Personas con Enfermedad de Alzheimer y otras Demencias. Guía de Práctica Clínica sobre la Atención Integral a las Personas con Enfermedad de Alzheimer y otras Demencias. Ministerio de Sanidad; 2010. Leer aquí

[6] Fundación Reina Sofía. Guía práctica para familiares de enfermos de Alzheimer. 2009.Leer aquí

[7] Ministerio de Sanidad (España). Nota de prensa Día Mundial del Alzheimer 2023. Leer aquí

[8] Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. Guía de Buena Práctica Clínica en Geriatría: Incontinencia urinaria. 2011.Leer aquí

[9] SEGG. Salud e incontinencia. Módulo formativo. 2013. Leer aquí

[10] Fundación Pasqual Maragall. Guía para personas que cuidan a un familiar con alzhéimer. 2024. Leer aquí

[11] CEAFA (Confederación Española de Alzheimer). Aproximadamente el 70 % de los pacientes con Alzheimer experimentan algún grado de incontinencia. Nota de prensa; 2024. Leer aquí

[12] Fundación Reina Sofía. Cuidados continuados en Atención Primaria a personas con enfermedad de Alzheimer. 2011. Leer aquí