Suelo pélvico masculino: cómo influye en la sexualidad
Descubre qué funciones cumple esta musculatura, qué relación tiene con la continencia y la salud sexual y qué dice la evidencia científica.
Descubre qué funciones cumple esta musculatura, qué relación tiene con la continencia y la salud sexual y qué dice la evidencia científica.
Cuando hablamos de salud íntima, el suelo pélvico masculino suele ser uno de los grandes olvidados.
Históricamente, se ha considerado un tema casi exclusivo de la salud femenina, especialmente asociado al embarazo o al posparto. Sin embargo, los hombres también tienen esta importante estructura muscular, y su estado impacta de manera directa en dos aspectos fundamentales del día a día: el control urinario y, muy especialmente, la calidad de la vida sexual. No es un tema menor; de hecho, entender cómo funciona y aprender a cuidarlo es clave para mantener la confianza y el bienestar a lo largo de los años.
Es normal que, ante los primeros síntomas de debilidad pélvica (como pequeñas pérdidas de orina al hacer un esfuerzo o cambios en las erecciones) surjan dudas o cierta inseguridad.
La buena noticia es que el suelo pélvico masculino es un grupo muscular como cualquier otro de tu cuerpo: se puede entrenar, se puede fortalecer y, con la información clínica adecuada, puedes tomar el control absoluto de la situación.
En este artículo, vamos a explicarte de forma clara y basada en evidencia médica reciente, cómo influye esta zona en tu sexualidad y qué herramientas tienes a tu disposición para mantenerla en plena forma.
Antes de profundizar en sus beneficios, conviene visualizar de qué estamos hablando.
Piénsalo así: en la base de tu pelvis existe un conjunto de músculos, ligamentos y fascias que se entrelazan formando una especie de hamaca o puente colgante. Esta estructura se extiende desde el hueso del pubis, en la parte delantera, hasta el coxis (la base de la columna vertebral), en la parte trasera.
La función principal de esta "hamaca" es dar soporte físico a órganos vitales de la cavidad pélvica, concretamente a la vejiga, a la y al tramo final del intestino (el recto). Según detallan diversas guías clínicas urológicas, el buen tono de estos músculos es lo que asegura que los esfínteres se cierren correctamente, impidiendo escapes involuntarios de orina, gases o heces.
Además de sostener las vísceras, músculos específicos (como el pubocoxígeo y el isquiocavernoso) tienen un papel mecánico esencial en la respuesta fisiológica durante las relaciones sexuales. Cuando esta musculatura pierde tono por factores como la edad, alguna cirugía o el sedentarismo, toda la maquinaria unida a ella comienza a fallar, originando problemas que, aunque comunes, no deben ser pasados por alto.
A menudo, los hombres asocian los problemas de índole sexual a factores psicológicos (como el estrés) o a problemas vasculares. Aunque ambos son cruciales, el componente biomecánico es igual de importante. Un suelo pélvico fuerte es sinónimo de una respuesta sexual mucho más vigorosa y controlada. Veamos cómo influye punto por punto.
Para mantener una erección rígida y prolongada, no solo se necesita un buen flujo sanguíneo hacia los cuerpos cavernosos del pene. Los músculos isquiocavernosos, que forman parte del suelo pélvico, actúan como una pinza. Al contraerse, atrapan la sangre dentro del pene e impiden el retorno venoso inmediato.
Diversos estudios urológicos recientes indican que el entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico puede mejorar significativamente la disfunción eréctil leve o moderada. Al tonificar estos músculos, se logra una mayor presión en la base del pene, lo que se traduce en erecciones de mejor calidad. Tú tienes el mando sobre estos músculos; ejercitarlos es como llevar tu salud sexual al gimnasio.
El músculo pubocoxígeo juega un rol protagonista en el reflejo eyaculatorio. Cuando un hombre está cerca del clímax, este músculo comienza a sufrir espasmos y contracciones rápidas. Si el suelo pélvico está débil o el hombre no tiene consciencia de cómo controlarlo, es mucho más difícil retrasar ese reflejo, lo que puede derivar en eyaculación precoz.
Aprender a relajar y contraer voluntariamente esta zona permite gestionar mejor el nivel de excitación. De hecho, la fisioterapia pélvica se recomienda frecuentemente como un abordaje de primera línea, natural y no invasivo, para hombres que desean mejorar sus tiempos y disfrutar de relaciones sexuales más largas y placenteras.
Existe un fenómeno clínico conocido como "climacturia", que se define como la pérdida involuntaria de orina en el momento exacto del orgasmo.
Esta situación puede generar mucha ansiedad y frustración. La literatura médica refleja que la climacturia afecta aproximadamente al 30% de los varones que han sido sometidos a una prostatectomía radical (la extirpación de la próstata).
Durante el orgasmo, los músculos pélvicos se contraen fuertemente. Si el esfínter urinario se ha debilitado o carece de su soporte anatómico habitual tras una cirugía, la presión supera la resistencia de la uretra y se produce la fuga de orina. Fortalecer el suelo pélvico antes y después de cualquier intervención prostática es una estrategia médica ampliamente respaldada para minimizar este impacto.
La urinaria masculina no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma de que algo en la mecánica de las vías urinarias inferiores no está funcionando como debería. Sin embargo, muchos hombres tienden a minimizar el problema o a considerarlo "cosas de la edad", asumiendo que unas gotas de orina en la ropa interior después de salir del baño o tras levantar un peso en el gimnasio son normales.
No nos engañemos: las pérdidas de orina, por pequeñas que sean, merman la autoconfianza. El miedo a que los demás noten un olor o a sufrir una fuga en público, e incluso la vergüenza ante la pareja durante las relaciones íntimas, puede llevar al aislamiento social o a evitar el contacto sexual.
Es fundamental desdramatizar este problema para poder afrontarlo, pero sin restarle la importancia que tiene para tu bienestar. No estás solo. Miles de hombres experimentan estas disfunciones a diario. Tomar conciencia de que tienes opciones para solucionarlo o gestionarlo es tu mejor herramienta.
Un estudio hecho en 2016 con población española determinó que las personas con altos niveles de autoestima sexual eran menos propensas a evaluar negativamente diferentes aspectos de su vida sexual.
Para poder abordar el problema, conviene identificar de qué tipo de pérdida estamos hablando, asunto que ha sido estudiado desde hace muchos años. Los manuales urológicos clasifican la incontinencia masculina principalmente en cinco grupos:
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Entender las causas subyacentes es vital para no culparse y poner el foco en la solución. El debilitamiento del suelo pélvico masculino responde a varios factores, algunos inevitables y otros relacionados con nuestro estilo de vida.
Sin duda, la causa principal de la urinaria de esfuerzo en el hombre es el tratamiento del cáncer de próstata, concretamente la prostatectomía radical. La próstata, por su ubicación, actúa junto al esfínter uretral para mantener la continencia. Al ser extirpada, la carga de retener la orina recae en su totalidad sobre el esfínter externo y los .
También las sesiones de radioterapia pueden afectar a los tejidos pélvicos, restándoles elasticidad. Las guías de la Asociación Europea de Urología (EAU) son tajantes al recomendar el entrenamiento de la musculatura pélvica como terapia de primera línea en estos casos.
Al margen de la cirugía prostática, existen muchos otros condicionantes que desgastan el suelo pélvico de forma progresiva:
Al igual que vas al gimnasio a fortalecer el pecho o la espalda, tu suelo pélvico necesita su propia rutina. Aquí entran en juego los ejercicios de Kegel, diseñados específicamente para devolver el tono, la fuerza y la resistencia a la musculatura de tu pelvis. Lo mejor es que no necesitas equipamiento y puedes realizarlos en cualquier lugar de forma totalmente invisible.
El paso más crítico es aprender a contraer el músculo adecuado. Una forma sencilla de identificarlos es, la próxima vez que vayas a orinar, intentar detener voluntariamente el chorro de orina a la mitad. Ese grupo muscular que acabas de apretar es tu suelo pélvico.
Utiliza esta técnica del "corte de orina" únicamente una o dos veces para identificar el músculo. No lo conviertas en un hábito diario, ya que interrumpir la de forma recurrente puede provocar infecciones urinarias o dificultar el vaciado completo de la vejiga.
También puedes visualizar que intentas contener la expulsión de un gas intestinal; los músculos que actúan son los mismos.
Una vez que tengas claro qué músculos mover, puedes empezar tu entrenamiento. Se recomienda realizarlo con la vejiga vacía.
En nuestro artículo sobre la tabla de ejercicios de Kegel para hombre encontrarás en detalle cómo realizar esta rutina de 4 pasos haciendo tareas sencillas de los músculos del suelo pélvico: contraer, sostener, relajar y repetir.
Debes evitar compensar el esfuerzo con otros músculos más grandes. Concéntrate en no apretar los glúteos, los muslos ni el abdomen. Si notas que contienes la respiración, no es el camino correcto; debes respirar de forma natural y fluida durante toda la ejecución.
Ten paciencia. Al igual que no consigues unos bíceps marcados en una semana, recuperar el tono del suelo pélvico masculino requiere constancia. Los estudios clínicos apuntan que la mayoría de los hombres notan una mejora significativa en su control de la vejiga y en sus erecciones tras 4 ó 6 semanas de práctica diaria.
El entrenamiento muscular es solo una pieza del puzle. Adoptar ciertas modificaciones conductuales y de estilo de vida potenciará enormemente tus resultados, aliviando la presión innecesaria sobre tus vías urinarias.
Lo que bebes y comes tiene un efecto directo sobre el grado de irritación de tu vejiga. Sustancias como la cafeína (presente en el café, el té y ciertos refrescos), el alcohol y las bebidas carbonatadas actúan como potentes diuréticos que además irritan las paredes de la vejiga, exacerbando la sensación de urgencia. Reducir su consumo es una estrategia excelente para retomar el control.
En cuanto a la hidratación, no caigas en el error de beber poca agua por miedo a los escapes. Reducir la ingesta de líquidos hace que la orina se concentre demasiado, volviéndose muy ácida, lo que irrita aún más la vejiga y empeora los síntomas de urgencia. Bebe entre 1,5 y 2 litros de agua repartidos a lo largo del día, preferiblemente disminuyendo la cantidad en las horas previas a ir a dormir para evitar levantarte de madrugada.
El exceso de peso abdominal es el enemigo número uno de tu suelo pélvico. La evidencia científica demuestra que perder tan solo entre el 5% y el 10% de tu peso corporal reduce drásticamente la presión sobre la vejiga, disminuyendo de manera muy significativa los episodios de de esfuerzo.
Combina una dieta rica en fibra (para evitar el estreñimiento) con actividad física moderada para proteger integralmente la salud de tu pelvis.
Si los síntomas tardan un poco en remitir mientras fortaleces tu suelo pélvico masculino, no tienes por qué paralizar tu vida ni cancelar planes. Hoy en día existen numerosas soluciones diseñadas exclusivamente para la anatomía del hombre que te permiten gestionar cualquier fuga con total seguridad.
Hoy las compresas no son voluminosas e incómodas. En la actualidad, cuentas con nuestros protectores absorbentes masculinos que se adaptan perfectamente a la ropa interior ajustada. Son soluciones que neutralizan el olor, mantienen la piel seca y son completamente invisibles bajo la ropa, permitiéndote ir al gimnasio o salir a cenar con amigos sin ningún tipo de preocupación.
Para situaciones específicas, como fugas graves continuas tras una operación reciente, existen también colectores urinarios (similares a un preservativo) que se conectan a una bolsa oculta en la pierna. Son herramientas de gestión de fluidos; no curan el problema, pero te devuelven movilidad, indispensable para tu salud mental mientras trabajas en la recuperación.
Por mucha información que tengas a tu alcance, siempre te vamos a recomendar que un médico especialista te evalúe. Las pérdidas de orina, por leves que sean, o las alteraciones en la eyaculación merecen un diagnóstico profesional preciso y personalizado para descartar infecciones, problemas prostáticos u otras patologías subyacentes.
Si los ejercicios de Kegel y los cambios de hábitos no son suficientes, la medicina actual cuenta con opciones avanzadas, desde la derivación a fisioterapeutas especializados en suelo pélvico, hasta tratamientos médicos o pequeñas cirugías reconstructivas.
La urinaria y la disfunción sexual derivada de un suelo pélvico debilitado no tienen por qué ser una condena a la resignación. Por eso te acercamos información para que puedas gestionar este proceso.
El suelo pélvico masculino es una estructura vital para tu bienestar urológico y sexual; comprenderlo, cuidarlo y buscar el consejo de un profesional sanitario competente son los pasos definitivos para que puedas vivir con confianza y en plena normalidad. Informarse es el primer paso.
Sí. Hombres y mujeres poseen ese conjunto de músculos y tejidos situado en la parte inferior de la pelvis. Participa en el control urinario y fecal y también interviene en distintas funciones sexuales.
Puede contribuir a determinados mecanismos relacionados con la rigidez, pero la erección depende también de la circulación, los nervios, las hormonas, la salud general y factores psicológicos. Los ejercicios no ofrecen el mismo resultado en todos los hombres pero entrenar el componente biomecánico es un paso excelente para ganar confianza.
Pueden formar parte del abordaje de algunos tipos de , especialmente después de determinados tratamientos de . La técnica y el programa de ejercicios deben adaptarse a tu situación.
Sí. Una musculatura con dificultad para relajarse también puede generar molestias o alterar algunas funciones. Por eso, entrenar el suelo pélvico no consiste únicamente en contraerlo.
Puedes consultar al médico de atención primaria o al urólogo. Un fisioterapeuta especializado también puede ayudarte a valorar la fuerza, la coordinación y la capacidad de relajación de tu musculatura.
Aviso importante:
La información contenida en este artículo es de carácter informativo y no sustituye en ningún caso el diagnóstico ni el tratamiento médico. Ante cualquier síntoma o duda relacionada con la urinaria, consulta siempre con tu médico o profesional sanitario. Las fuentes médicas consultadas para la elaboración de estos contenidos no prescriben ni recomiendan productos en ningún caso.
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