Todo lo que hay que saber sobre incontinencia urinaria masculina: causas, soluciones y motivos para hablar de ello
Afecta a millones de hombres, pero pocos ponen el problema sobre la mesa y lo llevan a consulta. El miedo al estigma mantiene en la sombra una condición que puede tratarse, sobre todo si se actúa pronto. En este reportaje está todo lo necesario para poder detectar el tipo de , qué factores la agravan y cómo mejorar la situación, a varios niveles. Es urgente arrojar luz donde durante años solo ha habido un tabú alimentado con el silencio cómplice de una sociedad mal informada.
Si siempre se ha dicho que la información es poder, en el caso de la urinaria masculina es el único camino a la solución. Hay que saber que no estamos hablando de una enfermedad, sino de una condición que tiene nombre, explicación y abordaje.
Muchos hombres no van al urólogo para tratar sus escapes de orina por falta de información y porque ciertas creencias erróneas les hacen sentir vergüenza o culpabilidad. Mientras tanto, recurren a soluciones tipo parche (poco recomendables y no demasiado higiénicas), como colocarse un preservativo todo el día a modo de barrera, ponerse doble ropa interior y otras desaconsejables estrategias para no dejar ver el rastro del escape en la ropa. Algunos, hasta prefieren no salir de casa.
Por ello, conviene insistir a quienes detecten un comienzo de incontinencia que existen diferentes soluciones, tanto de fisioterapia, como en forma de fármaco, incluso de pequeñas intervenciones urológicas. Y, mientras la solución va encontrando su camino de la mano de los profesionales, la gran oferta existente de absorbentes masculinos -cómodos, discretos y eficaces- permite tomar el control y vivir más tranquilo.
De todo ello vamos a hablar a lo largo de este artículo: De las causas de la incontinencia urinaria masculina, de cuántos tipos hay y las posibles estrategias para tratar cada una, además de los factores que la agravan, como ciertos deportes o algunos hábitos de vida.
1. QUÉ ES LA INCONTINENCIA URINARIA MASCULINA Y QUÉ LA PROVOCA
Para saber qué es la urinaria, recurrimos a la definición que se da en el especial online de la Clínica Universitaria de Navarra, que la describe como “la pérdida involuntaria de orina, sin control del llenado y vaciado de la vejiga, acompañada en ocasiones de un fuerte deseo de orinar”. Ya se entiende, atendiendo a este concepto, que no se trata de una enfermedad. La incontinencia urinaria masculina es solo el síntoma de un problema en el sistema urinario de un hombre.
Para entender dónde puede residir ese problema, analizamos cómo el control de la orina en el hombre depende de la coordinación entre varios órganos y músculos: La vejiga almacena la orina y, cuando se llena, envía señales al cerebro para iniciar la . Sus paredes se contraen para expulsar la orina. El esfínter uretral, a su vez, actúa como una válvula; el interno (involuntario) se abre y se cierra automáticamente y el externo (voluntario) permite decidir cuándo orinar.
La uretra, por su parte, es el conducto que lleva la orina desde la vejiga al exterior, atravesando la y el pene. Los sostienen la vejiga y la uretra y refuerzan el cierre del esfínter. Cuando éstos están fuertes, ayudan a mantener la continencia. Ahora bien, la orina a veces se fuga, derivando en incontinencia urinaria masculina.
Los motivos de estos escapes pueden tener diferentes orígenes. El doctor Carlos Errando, urólogo y jefe de la Unidad de Urología Funcional de la Fundación Puigvert, recopila las causas de la incontinencia urinaria en el hombre: “Puede deberse a un problema de cierre en el esfínter urinario, a un fallo en el funcionamiento de la vejiga, a un problema de obstrucción para evacuar la orina o a una combinación de los anteriores.
Estos problemas –añade- “se pueden originar por múltiples motivos: afectación de las estructuras de la continencia tras una cirugía prostática, enfermedades neurológicas diversas, diabetes, infecciones urinarias, defectos congénitos, obstrucción de las vías urinarias y envejecimiento”.
Cómo detectar sus síntomas
Para saber si lo que te pasa es urinaria o no, puedes fijarte en los síntomas de los que hablan los expertos que conforman The Urology Partnership del Royal Berkshire Hospital en Reading, Berkshire (Reino Unido),un centro de excelencia para varias áreas urológicas. Según ellos, los síntomas más comunes de la incontinencia urinaria masculina incluyen:
Goteo de orina después de orinar
Son esas pequeñas gotas que siguen saliendo incluso cuando ya has terminado de orinar. Puede parecer una molestia menor, pero cuando ocurre con frecuencia resulta incómodo y puede generar inseguridad.
Experimentar una necesidad repentina e intensa de orinar.
Es esa sensación de “tengo que ir ahora mismo”. La urgencia aparece de golpe y cuesta aguantar, dando miedo a no llegar a tiempo al baño.
La necesidad de orinar con más frecuencia
Consiste en tener que ir al baño muchas más veces de lo normal. A veces ocurre poco a poco y uno acaba organizando su día pensando siempre en dónde está el baño más cercano.
Fugas de orina por la noche
Son pérdidas de orina mientras duermes. Además de la incomodidad, puede afectar al descanso y hacer que te despiertes preocupado o incómodo.
Pérdida involuntaria de orina por esfuerzo o al estornudar, toser, reír o levantar algo pesado
Ocurre cuando un movimiento cotidiano ejerce presión sobre la vejiga y provoca un pequeño escape. Puede pasar al toser, reírse fuerte, hacer ejercicio o cargar peso.
Tipos de incontinencia urinaria masculina
Antes de pautar cualquier solución o tratamiento, conviene saber a qué tipo de urinaria masculina nos enfrentamos. Señala el Dr. Errando que los cuatro tipos de incontinencia urinaria en hombres más comunes son:
La , cuyo origen está en un cierre defectuoso del esfínter y en la que los escapes tienen lugar al toser, estornudar o realizar esfuerzos.
La incontinencia de urgencia, cuando la necesidad de orinar se origina de forma súbita y la persona no llega a tiempo.
La incontinencia mixta, que es una combinación de las anteriores.
La incontinencia provocada por rebosamiento, como consecuencia de una obstrucción urinaria.
“Un problema aparte lo constituye la incontinencia funcional, en la que no hay un problema propiamente del sistema urinario, sino de movilidad (ya sea traumatológico, neurológico o por deterioro mental) que dificulta acceder al retrete en el momento necesario. Y también existe otra incontinencia cuya causa está en la cirugía prostática en sus diferentes modalidades”, apostilla el experto.
Prevalencia en España
En un artículo elaborado por el Grupo Observatorio Nacional de (ONI), titulado Prevalencia de la incontinencia urinaria en España, se recoge un dato que aporta la Asociación Española de Urología (AEU): La incontinencia urinaria afecta en España a uno de cada cuatro hombres por encima de los 40 años. Con el paso de los años, esta cifra se dispara, y llega a afectar hasta a un 80% de los mayores de 85 años, de forma más habitual en la mujer (24%) que en el varón (15,8%).
De los 400 millones de personas que sufren pérdidas de orina en el mundo, 50 millones son ciudadanos europeos y casi 6,5 millones, españoles. “De esos 6,5 millones, el 24% son mujeres y el 7% son hombres, cifra que aumenta con la edad hasta el 50% y el 29%, respectivamente, superando en número de afectados a otras patologías mucho más conocidas como la diabetes, la artrosis o la osteoporosis”, apunta quien fue durante años el vicepresidente de la Asociación Española de Urología (AEU), el urólogo con consulta en Alicante, Dr. Luis Prieto. Él mismo aporta un último dato: Hasta un 80% de los pacientes sometidos a cirugía de prostatectomía radical presentan algún grado de incontinencia urinaria.
Factores que la agravan
Cuando hablamos del riesgo de sufrir urinaria masculina, lo primero que viene a la cabeza es la edad. Es cierto que le ocurre a entre un 5 y un 15% de los hombres adultos y que aumenta con la edad -especialmente a partir de los 60–65 años- debido a la pérdida de tonicidad de los y a su escasa tonificación en general.
Ahora bien, como apunta Verónica Vivero, psicóloga clínica especializada en sexología y terapia de pareja, experta en disfunciones sexuales masculinas, “es importante subrayar que la incontinencia urinaria no es una consecuencia inevitable del envejecimiento, aunque la edad sí es un factor de riesgo”.
Por su parte, el Dr. Pérez-Carral, urólogo referente internacional en hiperplasia benigna de , recomienda en su blog pautas para esquivar estos factores de riesgo:
Obesidad
Mantener un peso adecuado reduce la presión sobre los y la vejiga, disminuyendo así el riesgo de urinaria
Estreñimiento
Conviene evitarlo ya que puede ejercer presión sobre los ycontribuir al escape
Fumar
El tabaquismo puede dañar los y contribuir a problemas de tos crónica
Diabetes
Puede afectar los nervios y músculos relacionados con la vejiga
Costumbres arraigadas
Por ejemplo, el café y el alcohol irritan la vejiga. Tampoco se recomienda tomar un exceso de líquidos antes de acostarse.
Higiene
Las infecciones pueden irritar la vejiga y contribuir a la , por eso es muy importante mantener una buena higiene del tracto urinario.
Incontinencia y deporte
Entre las variables que pueden agravar la urinaria masculina está la práctica de ciertos deportes. Elena Casas, fisioterapeuta especializada en suelo pélvico y directora de la Clínica Rehabitalia en Madrid, responde a nuestra duda:¿Qué tipo de deporte desaconsejaría a quien padece incontinencia?
Su consejo es claro: “Es importante valorar a cada persona de forma individual -con el ecógrafo podemos determinar cuál es la carga máxima que un suelo pélvico puede aguantar y, de ahí, trabajar e ir mejorando de forma progresiva- pero, en general, los deportes que agravan la incontinencia son todos los que tengan que ver con el alto impacto porque suponen una sacudida en el suelo pélvico”.
Abundando en detalles, Casas aclara que son, sobre todo, los que implican saltar: baloncesto, voleibol, gimnasia deportiva, saltos de longitud… “También supone un problema el levantamiento de peso” –apostilla- “sobre todo, de pesos grandes en halterofilia. Tampoco es recomendable el crossfit, donde encontramos ejercicios de saltos como los burpees o el sprawl y el peso muerto”.
Tampoco aconseja la experta fisioterapeuta realizar abdominales clásicos -los llamados crunches- “si no hay un buen control de la musculatura del suelo pélvico y el abdomen no es competente”. En cuanto al running, aclara Casas que existe mucha controversia sobre si correr supone alto impacto o no. “En el II Congreso Internacional de Suelo Pélvico que tuvo lugar el año pasado en Alcalá de Henares, vimos que a muchas personas -hombres y mujeres- correr les agrava la incontinencia.
Por lo tanto, mientras el tema no esté controlado, yo recomiendo evitar la carrera”, puntualiza y concluye: “Un último deporte que puede empeorar la incontinencia es el ciclismo, por la presión mantenida sobre el suelo pélvico, sobre el periné, que irrita también la uretra y puede provocar atrapamientos del nervio pudendo”.
2. CÓMO SE DIAGNOSTICA LA INCONTINENCIA URINARIA MASCULINA, PASO A PASO
Sin contar la que surge tras la intervención quirúrgica en la (prostatectomía radical), sabemos que, pese a su alta prevalencia, la urinaria masculina es una patología infradiagnosticada. La falta de información, el miedo al estigma y otros condicionantes alejan al varón de la consulta.
Sin embargo, los expertos en salud masculina recomiendan acudir al urólogo una vez al año durante todas las etapas de la vida, “objetivo que puede decirse está muy lejano de la costumbre actual de los españoles”, según declara el doctorGonzalo Sanz, urólogo de la Clínica Premium en Marbella, que explica cómo llega a un buen diagnóstico de incontinencia urinaria masculina en consulta:
“El primer paso es hacer una buena entrevista y preguntarle si estamos hablando de una incontinencia de urgencia o de esfuerzo, si esas pérdidas están relacionadas con el ejercicio o son porque no llega al baño cuando tiene el primer deseo de orinar. También es importante hacer una exploración física para comprobar que vacía la vejiga o si hay un residuo post miccional, es decir, si el problema que tiene es de retención de depósito.
Ahora bien, la prueba definitiva es un estudio urodinámico que incluye test de presión-flujo. El estudio nos dice, por un lado, la capacidad vesical, si hay contracciones no inhibidas de la vejiga, es decir, si ésta se contrae independientemente de su voluntad. También nos habla del tono que tiene el esfínter, el músculo que retiene la orina. Con toda esa información -estudio urodinámico, exploración, entrevista completa y, quizá, ¡una ecografía-, tenemos lo que necesitamos para pautar el tratamiento.
Éste podrá ser farmacológico, una pequeña intervención o sesiones personalizadas de fisioterapia. Además, siempre se pautan cambios de hábitos que pueden ayudar a mejorar o no empeorar los síntomas de la incontinencia urinaria masculina”.
3. EL GRAN DESAFÍO: LA FALTA DE INFORMACIÓN
Se cuenta en los corrillos médicos que con el tema de la de los hombres, el principal desafío es que habitualmente los médicos no preguntan y los pacientes no hablan de ello. Esto ocurre porque no es algo que habitualmente se comparta entre amigos o que se escuche en la tele, por ejemplo, y ya se sabe que cuanto menos se habla de un tema, más vergüenza da sacarlo a la conversación. Si la información no se comparte, muchos hombres no saben que lo que les pasa no es algo raro, ni de viejos, ni que no tenga solución.
Silencio y estigma: la pescadilla que se muerde la cola
La Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria describe en su capítulo dedicado a la Urología que la urinaria puede afectar a nivel psicológico de diferente manera, según el paciente. Si hay un déficit cognitivo o demencia, el incontinente no tendrá “una medida real de su incontinencia y su repercusión social”. Por el contrario, quien es totalmente consciente de lo que le pasa “puede experimentar sentimientos de vergüenza, culpa, pudor, frustración, miedo, depresión, apatía y ansiedad”.
Hasta dónde afecte a su vida o condicione sus relaciones dependerá de la frecuencia y volumen del escape de orina. Lo que sí es común en todos los casos es que cuando hay vergüenza, hay silencio. El tabú social provoca que el hombre oculte su problema y no lo comenta ni siquiera con los familiares más cercanos, a veces, ni siquiera a su propia pareja.
“Es habitual que prescinda de buscar ayuda y termine negando el problema, considerándolo una cuestión menor que se asume como algo natural e inevitable” y, lo que es más grave, “casi siempre desconoce la existencia de tratamientos, siente pudor de consultarlo con el médico, desconfía de los tratamientos actuales o tiene miedo a la cirugía”. ¿Conclusión? Que es la tormenta perfecta para que el problema no solo no se solucione sino que vaya cada vez a más, como una bola de nieve.
Motivos para hablar de la incontinencia urinaria masculina
Verónica Vivero sabe por qué es tan importante sensibilizar sobre la alta incidencia en urinaria masculina. “Darle visibilidad reduce el aislamiento”, explica la experta, que añade: “Muchos hombres viven pensando que solo les pasa a ellos y estarían más tranquilos sabiendo que es algo que ocurre con frecuencia”. Para ella, hay cuatro motivos para hablar de incontinencia urinaria masculina.
Información: o no hay o no se entiende. “Desde la comunidad sanitaria no se informa lo suficiente, pese a que existe evidencia científica sólida de opciones terapéuticas eficaces. La información no siempre llega a la población general, y menos aún, en un lenguaje comprensible”, argumenta e insiste: “Los profesionales del sector podemos hacer una gran labor de psicoeducación para romper los estigmas y debemos hacerlo de forma clara para que cualquiera lo entienda”.
Asociación reduccionista a lo femenino. “Hemos normalizado que la mujer tenga incontinencia pero en el hombre existe una especie de pacto de silencio implícito que la sociedad también fomenta”, alerta Vivero, que deja claro que no hablar de ello solo consigue que produzca vergüenza en el que lo vive, “ya que lo siente extraño y eso dificulta que acuda a consulta”. La incontinencia urinaria, añade la experta, “toca de lleno la identidad masculina (una masculinidad mal entendida fomentada por un sistema patriarcal), el control corporal y la idea de fortaleza, lo que favorece la resignación silenciosa”.
Se cree queson cosas de la edad. El mensaje que muchas veces reciben los hombres es incompleto. O bien se minimiza como una consecuencia inevitable del paso de los años o se habla de ello solo cuando surge tras determinadas cirugías, como la prostatectomía radical.
Se piensa que la incontinencia urinaria masculina no tiene solución. El estigma favorece que no se consulte al médico y muchos hombres se escudan en que no hay nada que hacer. Es importante, pues, hablar de ello para transmitir lo realmente importante: que la incontinencia urinaria masculina tiene tratamiento, que se puede hacer rehabilitación pre y post operatorio y que existe la educación corporal, además del acompañamiento psicológico. Todo esto puede mejorar mucho la calidad de vida.
Un último –pero no menos importante- motivo para hablar de la incontinencia urinaria masculina y sacarla a la luz es permitir a los hombres que la padecen usar absorbentes adecuados. Poder ir a comprarlos con total tranquilidad, saber que pueden elegir entre los más discretos y cómodos y sentir que ellos tienen el control de su vida, es crucial. Usar protección adecuada a su tipo de incontinencia puede hacer que recuperen la normalidad en la vida social, a la hora de hacer deporte y en sus relaciones personales. Porque recurrir a soluciones poco higiénicas –o, por supuesto, aislarse por miedo a salir y tener algún escape- no es necesario existiendo la variada oferta de absorbentes para uso masculino que tiene TENA Men.
4. CONSECUENCIAS DE TENER INCONTINENCIA URINARIA
En la calidad de vida
Por su experiencia como fisioterapeuta, Elena Casas sabe que tener urinaria afecta al hombre en todas las esferas de la persona y limita, en ocasiones, las interacciones sociales: “Provoca ansiedad y temor a tener escapes y que se noten. Se considera limitante para practicar los deportes que agravan los síntomas o realizar determinadas actividades fuera de casa, lo que muchas veces degenera en cierto aislamiento.
Si no se lleva a consulta, nunca se llega a tratar. Vivir con incontinencia urinaria masculina puede afectar a la autoestima; muchos hombres me dicen que sienten que su cuerpo les está fallando, que no lo pueden controlar. Si, además, tienen necesidad de levantarse a orinar varias veces por la noche, a todo esto se le suma la fatiga, el insomnio y, en consecuencia, estrés o incluso tono depresivo”.
En la función sexual
Verónica Vivero nos detalla algunas consecuencias de la incontinencia urinaria masculina a nivel sexual ya que en el terreno de la intimidad puede afectar a varios aspectos:
Evitación del contacto íntimo. “Se produce una respuesta prototípicamente fóbica, donde la persona evita y siente un gran malestar cuando se expone, fomentando también los pensamientos obsesivos en referencia al tema”.
Miedo a perder orina durante el sexo. “El temor a un escape suele generar ansiedad anticipatoria, evitación del encuentro y una vivencia de la sexualidad marcada por la vergüenza y el control excesivo del cuerpo. Desde el punto de vista fisiológico, es importante aclarar que durante la eyaculación normal la orina no debería salir. En el momento del orgasmo masculino se produce un cierre reflejo del cuello de la vejiga que impide el paso de la orina y permite que el semen salga por la uretra. Por tanto, orinar durante la eyaculación no es lo habitual”.
Disminución del deseo. “El sexo deja de verse como algo placentero porque se considera una evaluación, una confrontación contra las limitaciones y, en consecuencia, el apetito disminuye como factor de protección. Es una muestra más de que evitamos aquello que no nos producen placer”.
Problemas de erección por ansiedad o vergüenza. “Puede haber una aparición de estas dificultades con base psicógena o emocional alimentada por el propio bloqueo, la ansiedad o la presión”.
“A nivel emocional” –concluye la experta- “la incontinencia urinaria masculina puede causar un gran impacto en la autoestima, la seguridad corporal y la vivencia del propio deseo, así como la visión de competencia sexual, generando ansiedad, tristeza o retraimiento social. Por todo esto, la clave para abordar la incontinencia urinaria masculina es una mirada biopsicosocial, no solo física”.
En la piel
El problema de tener incontinencia urinaria masculina, a nivel dermatológico, es que puede generar un microambiente húmedo y macerado, especialmente en la región perineal, inguinal y glútea. La Dra. Trinidad Montero, dermatóloga de la AEDV (Academia Española de Dermatología y Venereología), nos advierte de las consecuencias:
“El contacto prolongado con orina crea un ambiente húmedo que favorece el desarrollo de dermatitis irritativa de contacto y sobreinfecciones bacterianas o fúngicas en casos crónicos o mal manejados. En pacientes encamados o con movilidad reducida, se añade el riesgo de ulceración por presión y dermatitis asociada a la humedad”.
Como solución, la dermatóloga propone una combinación de higiene cuidadosa con productos no irritantes e hidratación a base de cremas tipo ungüento o pastas con óxido de zinc para proteger frente a la humedad y la irritación. “Por supuesto, es fundamental el cambio frecuente de absorbentes o pañales, para minimizar el tiempo de contacto con la orina”, advierte y apunta que, en caso de que haya lesiones establecidas, puede ser necesario emplear medicación tópica bajo prescripción médica.
El coste económico
La Asociación Española de Urología (AEU), en su documento Plan de Actuación Consensuado Cuidados enfermeros para la continencia y el manejo de la incontinencia urinariarefleja que la incontinencia urinaria y sus problemas asociados representan un importante coste económico, tanto para las personas y sus familias como para los sistemas de salud, que deben destinar a ello importantes partidas presupuestarias. Concretamente, habla de costes directos sanitarios para el Sistema Nacional de Salud (SNS), por diagnóstico, tratamiento, posibles complicaciones (infecciones, depresión, alteraciones de la piel, riesgo de caídas...), visitas en Atención Primaria y otros especialistas. También refiere costes directos no sanitarios: cuidados profesionales -incluida la institucionalización-, los cuidados informales de familiares o amigos y el transporte. Por último, suma los costes indirectos o pérdidas por productividad laboral.
Si buscamos cifras, en 2023 tuvo lugar en Bruselas la primera Cumbre Europea de Salud de la Continencia, donde se presentaron los resultados de un informe sobre, entre otras cosas, los costes socioeconómicos derivados de la incontinencia. En la investigación se reveló que el coste de la atención de la incontinencia, que incluye los costos de las consultas médicas y productos absorbentes, además del absentismo laboral relacionado con la incontinencia y la institucionalización de ancianos, podría aumentar un 25% en 2030, hasta alcanzar los 86.700 millones de euros. Esta carga financiera se vuelve considerablemente mayor cuando se incluyen los costos de los cuidadores.
5. LA INCONTINENCIA URINARIA MASCULINA, ¿SE PUEDE TRATAR?
Según reza la Guía de bolsillo con indicaciones para la urinaria masculina, publicada en 2020 por la European Asociation of Urology (EAU), cuando se detecta algo de incontinencia, conviene siempre empezar por la opción más conservadora. “En la práctica clínica” –dicen- “lo habitual es probar primero las terapias no quirúrgicas, ya que suelen conllevar el menor riesgo de daño. Lo ideal es el uso de intervenciones sencillas y relativamente inocuas”.
De menos a más invasivas, éstas son las soluciones propuestas por las diferentes profesiones sanitarias frente a la incontinencia urinaria masculina:
Fisioterapia: lo último y lo que mejor funciona
El tratamiento para la urinaria masculina en el fisio contempla varias opciones clásicas: desde la electroestimulación cuando hay un suelo pélvico muy debilitado a, si no sabe usarlo, el biofeedback. Ahora bien, como primera opción siempre se proponen los ejercicios de Kegel para el suelo pélvico.
Además, el universo de la fisioterapia ha evolucionado mucho en los últimos tiempos y, de entre las soluciones más innovadoras, la fisioterapeuta Elena Casas elige estas:
Uso del ecógrafo: “Es muy importante para valorar el estado del suelo pélvico y también se usa en el tratamiento conocido como biofeedback, con el que tratamos de enseñar al paciente dónde están los músculos de su suelo pélvico y cómo los tiene que contraer y focalizarse en ellos, sin dirigir la intención hacia el área anal. El ecógrafo también es de gran ayuda para guiar una técnica que mejora mucho el suelo pélvico, llamada Electrólisis Percutánea Intratisular (EPI®). Es un método de fisioterapia invasiva de alta precisión que busca tratar lesiones de tejidos blandos (tendones, ligamentos, músculos). Consiste en aplicar una corriente galvánica mediante una aguja de acupuntura, guiada por ecografía, que provoca una reacción química que destruye el tejido degenerado y estimula la regeneración del tejido sano”.
Neuromodulación (o inyección de toxina botulínica, conocida como botox) del nervio tibial posterior.; “La PTNS (por sus siglas en inglés, Percutaneos Tibial Nerve Stimulation) ha demostrado ser el mejor tratamiento para la incontinencia de urgencia, es decir, cuando hay una . Consiste en aplicar pequeñas corrientes eléctricas cerca del nervio tibial posterior -que está en el tobillo- para influir en las señales nerviosas que van a la vejiga. Esto ayuda a controlar la incontinencia y la urgencia por orinar. Se realiza con electrodos superficiales o con una aguja fina que se inserta temporalmente cerca del nervio”.
Tecnología súper inductiva. “Conocida como silla de suelo pélvico, es muy útil porque el varón se sienta en ella con ropa y recibe unas corrientes que le ayudan a fortalecer el suelo pélvico”.
Tecnología NESA “En este caso, es una neuromodulación no invasiva porque se realiza a través de una estimulación eléctrica de baja frecuencia capaz de regular el sistema nervioso autónomo mediante micro corrientes imperceptibles. Mejora la función urinaria en casos de vejiga hiperactiva”.
“Todas estas tecnologías de aparatología” -insiste Elena Casas- “ayudan a tratar el problema de la incontinencia urinaria masculina pero son fundamentales las manos del fisioterapeuta y, sobre todo, que el paciente haga la gimnasia de suelo pélvico, conocida como ejercicios de Kegel”. La sexóloga Verónica Vivero refuerza esta idea: para ella, el entrenamiento del suelo pélvico ha demostrado ser una de las intervenciones más eficaces para mejorar la incontinencia urinaria masculina, tanto en población general como tras una cirugía prostática.
“A medida que vamos envejeciendo, la musculatura del suelo pélvico tiende a debilitarse y con el entrenamiento adecuado se pueden revertir muchos síntomas de la incontinencia urinaria masculina”, apunta. En su experta opinión, los beneficios de ejercitar el suelo pélvico para hombres son múltiples:
Un suelo pélvico fuerte ayuda a mejorar el control urinario, reducir la frecuencia e intensidad de los escapes, aumentar la sensación de control corporal y recuperar seguridad y confianza.
Cuando está correctamente activado puede tener un impacto positivo en la función sexual, mejorando la calidad de la erección y la vivencia del orgasmo en algunos hombres.
Desde una mirada psico-sexológica, el trabajo del suelo pélvico no solo mejora el síntoma físico, sino que devuelve sensación de control sobre el propio cuerpo, reduce la ansiedad anticipatoria y facilita una vivencia sexual más segura y relajada.
Muchos hombres describen el entrenamiento como un proceso de reconexión corporal, especialmente tras etapas de enfermedad o cirugía.
Intervenciones médicas más punteras
Hemos preguntado al Dr. Sanz si, por su experiencia como urólogo, puede enumerar los tratamientos que más ayudan a mejorar los síntomas de la urinaria masculina. Su respuesta es clara: “Para empezar, se puede intentar unareeducación miccional para disminuir la frecuencia o aumentarla, en caso de que una de las dos esté comprometida”, explica y abunda: “También funciona muy bien estimular el nervio pélvico y el nervio tibial y técnicas como el biofeedback”.
Son buenas noticias que un urólogo derive a tratamientos poco invasivos en gabinetes de fisioterapia, no obstante, insiste el doctor en que estas soluciones no las decide el fisio: “Se pautan siempre tras un estudio urodinámico completo, por lo tanto, hay que acudir primero al urólogo, aunque luego el tratamiento lo lleve a cabo un fisioterapeuta”.
En cuanto a los tratamientos quirúrgicos, el doctor Sanz explica que los más habituales son las tensiones de mallas que se pueden ajustar o, cuando la incontinencia es severa, persistente o causada por daño estructural, la colocación de un esfínter urinario artificial (AUS) capaz de controlar la vejiga. “Pueden hacer que un paciente se pueda quedar absolutamente seco cuando antes estaba teniendo unas pérdidas completas. Este tipo de tratamiento requiere un estudio más complejo pero los resultados habitualmente son extraordinarios”, concluye.
En un artículo publicado en la revista Journal of Men’s Health, titulado A multidimensional approach to male urinary incontinence: treatment efficacy and mental health perspectives, escrito en el Departamento de Urología de la Escuela de Medicina de la Duke University en Durham (Carolina del Norte, Estados Unidos) se menciona una terapia emergente que podría ser interesante: Las inyecciones de células madre regenerativas. De ellas dicen que “muestran potencial como una opción no quirúrgica para la incontinencia urinaria masculina por estrés y mixta al regenerar el músculo liso y la matriz extracelular del esfínter externo. Sin embargo” -aclaran- “de momento, se necesitan más estudios que limiten su recomendación”.
Tratamiento farmacológico, si se precisa
“Si hablamos de medicamentos” –añade el Dr. Sanz- “disponemos de algunos capaces de relajar la musculatura de la vejiga e, incluso, fortalecer la musculatura del esfínter para mejorar la sintomatología y aumentar la continencia, con lo que las pérdidas se disminuyen.
Son, por ejemplo, los anticolinérgicos, los beta-3 agonistas u otros que aumentan la resistencia en la uretra posterior, como la duloxetina. Ninguno de ellos” -advierte- “se puede recetar fuera de la consulta del especialista”.
La magia de la terapia psico-sexual
Sostiene Verónica Vivero que, desde la perspectiva de la psico-sexología, la urinaria masculina se puede abordar con una mirada integral, teniendo en cuenta el cuerpo, la vivencia emocional, la identidad masculina y la sexualidad. “No se reduce todo a controlar los escapes, aquí lo que se pretende es reconstruir la relación del hombre con su cuerpo y su deseo”, puntualiza. Las claves de este abordaje, según esta sexóloga experta en disfunciones sexuales masculinas, son siete:
Fomentar la creación de un espacio seguro y sin juicio: “El primer paso es normalizar la situación. Muchos hombres llegan a consulta con vergüenza, miedo o sensación de fracaso corporal. Nombrar lo que ocurre, ponerle palabras y validar la experiencia suele generar un alivio inmediato. Cuando el tema deja de ser tabú, empieza el trabajo terapéutico”.
Hacer una psicoeducación clara sobre el cuerpo: "Una parte fundamental del proceso es explicar, de forma sencilla, qué es la incontinencia urinaria masculina, por qué puede aparecer y qué relación (o no) tiene con la excitación, la eyaculación y el deseo. Entender cómo funciona el propio cuerpo reduce la ansiedad, desmonta creencias erróneas y devuelve sensación de control”.
Elegir un abordaje emocional y psicológico: “La incontinencia puede impactar en la autoestima, la seguridad corporal e imagen masculina, provocando miedo al rechazo o al ridículo. En sesión se trabajan emociones como la vergüenza, la rabia, la tristeza o el miedo, y se acompaña al paciente a redefinir su valor personal más allá de la situación de incontinencia”.
Trabajar la ansiedad y la hipervigilancia corporal: “Muchos hombres desarrollan una vigilancia constante del cuerpo que favorece la ansiedad y los pensamientos en bucle tipo obsesivos, especialmente en contextos sexuales. Desde la psico-sexología se trabajan técnicas de regulación emocional, reducción de la ansiedad anticipatoria y recuperación de la atención en el placer y no en el control. Esto es clave para que la sexualidad deje de vivirse como una amenaza. Es importante que entiendan que hay una relación entre pensamientos disfuncionales automáticos con la emoción y la conducta posterior de evitación”.
Acompañar en la vivencia sexual: “La incontinencia urinaria masculina puede llevar a evitar relaciones sexuales, apagar el deseo y vivir el sexo con tensión. En consulta se exploran miedos, se desmontan mitos y se ayuda a reconstruir una sexualidad posible, segura y adaptada, sin exigencias irreales”.
Trabajo con la pareja (cuando la hay): “Cuando existe pareja, el silencio suele generar más distancia que el propio síntoma. La terapia puede ayudar a facilitar la comunicación, reducir malentendidos y favorecer una vivencia compartida más empática. La incontinencia no tiene por qué convertirse en un problema de pareja si se aborda desde el diálogo”.
Coordinarse con otros profesionales: “Desde la psico-sexología se trabaja de forma coordinada con urólogos, fisioterapeutas de suelo pélvico u otros profesionales de la salud. El objetivo es ofrecer un abordaje integral, donde cuerpo y vivencia emocional vayan de la mano. Una parte de vital importancia para trabajar este aspecto en que conozcan la función del suelo pélvico. Para ello, la coordinación con fisioterapeutas expertos en la materia es de vital importancia”.
6. Y TÚ, ¿QUÉ PUEDES HACER?
Cambio de hábitos
Si de verdad se quieren reducir los factores de riesgo de la urinaria masculina, se impone vivir más relajado y cambiar algunas costumbres al comer y beber, reduciendo el picante, la cafeína o el alcohol y, por supuesto, dejar de fumar. El doctor Gonzalo Sanz no deja de insistir en que pequeños cambios en el estilo de vida pueden ser muy importantes a la hora de mejorar y disminuir la cantidad e importancia de la incontinencia urinaria masculina:
“Por ejemplo, saber que la exposición al frío o el estrés aumentan los síntomas es interesante”. Además, como resalta el experto, conviene ponerse en manos profesionales para entrenar la vejiga y adquirir hábitos miccionales saludables como, por ejemplo, la técnica bladder training, a través de la cual se programan las micciones para mejorar el control.
Estrategia contra el sobrepeso
Ya hemos mencionado la importancia de no someter a la vejiga a una presión excesiva por el exceso de grasa corporal. Diseñar una rutina diaria que contemple el ejercicio físico, la gestión del estrés, la alimentación equilibrada y un sueño reparador es básico para conseguir un peso saludable y una buena salud general.
Alíate con los mejores absorbentes
La Dra. Montero, desde su experiencia como dermatóloga, hace una serie de recomendaciones: “A la hora de elegir los productos de protección absorbente, hay que priorizar productos con alta capacidad de absorción y retención de humedad, que alejen la orina del contacto directo con la piel.
Además, los absorbentes deben ser de materiales hipoalergénicos y transpirables, evitando perfumes o componentes potencialmente sensibilizantes. Por supuesto, el cambio de absorbente debe ser frecuente y adaptado al grado de incontinencia. En caso de que el paciente presente una dermatitis persistente mientras usa absorbentes, el dermatólogo debe considerar la dermatitis alérgica de contacto, requiriendo en ocasiones pruebas epicutáneas (patch test)”.
TENA Men dispone de una gama completa de productos de protección absorbentey dispositivos adaptados que proporcionan seguridad con discreción y están diseñados para la anatomía masculina. Usarlos ayuda a los hombres que sufren incontinencia urinaria masculina a vivir con normalidad mientras se trabaja el problema.
Preguntas frecuentes
¿Un tipo de incontinencia es más grave que la otra?
El diagnóstico definitivo debe realizarlo siempre un médico para identificar el origen y descartar riesgos mayores. Sin embargo, la gravedad suele medirla el propio paciente basándose en cuánto afecta su calidad de vida y su día a día.
¿Qué tipo de deporte puedo practicar si sufro de incontinencia?
Las mejores opciones son los deportes de bajo impacto como la natación, caminar a ritmo moderado o el yoga, ya que no presionan el suelo pélvico.
¿Después de una cirugía de prostatectomía la incontinencia es temporal?
En la mayoría de los casos es temporal y se observa una recuperación significativa del control urinario durante el primer año tras la operación.Sin embargo, si presentas fugas crónicas lo recomendable es que acudas con tu médico para una evaluación.
¿Es normal sentir vergüenza por tener incontinencia urinaria?
Sí, es una reacción frecuente. La sigue siendo un tema poco visible y muchos hombres la viven en silencio, creyendo que “solo les pasa a ellos”. Pero no es algo raro ni excepcional. Hablarlo con un profesional sanitario es el primer paso para entender qué ocurre y qué opciones existen.
¿Fortalecer el suelo pélvico es la solución a la incontinencia?
El médico a través de una evaluación será quien ofrezca un diagnóstico con una posible solución a tu tipo de , esto depende del origen: muscular, neurológico o una obstrucción.
¿Cuál es el primer paso si sospecho que tengo incontinencia?
El primer paso es no ignorarlo. Observa cuándo ocurren los escapes, con qué frecuencia y en qué situaciones. Esa información será útil cuando consultes con un profesional sanitario y te ayudará a entender mejor tu propio patrón.
¿Cómo puedo proteger mi piel si tengo pérdidas frecuentes?
La clave está en reducir al máximo el tiempo de contacto de la piel con la humedad. Cambiar los absorbentes con regularidad, mantener una higiene suave (sin productos agresivos) y utilizar cremas barrera adecuadas ayuda a prevenir irritaciones, dermatitis y sobreinfecciones.
¿Cuáles podrían ser los primeros pasos para hablar con mi pareja sobre mi incontinencia?
Lo ideal es buscar un momento detranquilidad y privacidad, explicando con naturalidad que la es un síntoma físico y no algo que deba causarte vergüenza. El médico te ayudará con el diagnóstico, pero compartirlo reducirá tu estrés y evitará malentendidos sobre tu intimidad o estado de ánimo.
¿Y si mi médico no me pregunta por este tema?
Puedes sacarlo tú mismo en la consulta. Basta con comentarlo de forma directa: “Estoy teniendo pequeñas pérdidas de orina” o “Me cuesta llegar al baño a tiempo”. Los profesionales están acostumbrados a tratar este tipo de situaciones y cuanto antes lo sepan, antes podrán orientarte.
¿La incontinencia puede empeorar si no la trato?
Sí. Además de mantenerse en el tiempo, puede intensificarse si no se aborda la causa o no se toman medidas para controlarla. También pueden aparecer consecuencias asociadas como problemas en la piel, alteraciones del sueño, ansiedad o aislamiento social. Consultar y actuar cuanto antes suele marcar la diferencia.
¿La incontinencia urinaria tiene relación con la disfunción eréctil?
Aunque no son la misma condición, ambas comparten una estrecha relación debido a que los nervios y músculos que controlan la erección y la están situados muy próximos. El médico es quien debe evaluar tu caso, ya que a menudo la cirugía de o problemas neurológicos pueden afectar ambas funciones a la vez.
¿Cuál es la diferencia entre la incontinencia de urgencia y de esfuerzo?
La de esfuerzo ocurre por presión física (toser o cargar peso) ante un esfínter débil, mientras que la de urgencia es un deseo súbito e incontrolable de orinar. El médico es quien dará el diagnóstico definitivo, pero tú notarás la diferencia según si el escape surge por un movimiento brusco o por una necesidad repentina.
¿A partir de qué edad debería iniciar mis citas con el urólogo?
La recomendación estándar para iniciar chequeos preventivos es a los 50 años, o a los 45 años si tienes antecedentes familiares directos. El urólogo es quien mejor evaluará tu caso particular, ya que si presentas síntomas urinarios deberías acudir cuanto antes a tu consulta.
¿En que se basa la técnica Bladder training?
Esta técnica se basa en reeducar la vejiga mediante un horario fijo de para aumentar gradualmente su capacidad de retención. El médico es quien debe supervisar el plan, pero el objetivo es que dejes de ir al baño "por si acaso" y recuperes el control.
La información contenida en este artículo es de carácter informativo y no sustituye en ningún caso el diagnóstico ni el tratamiento médico. Ante cualquier síntoma o duda relacionada con la urinaria, consulta siempre con tu médico o profesional sanitario. Las fuentes médicas consultadas para la elaboración de estos contenidos no prescriben ni recomiendan productos en ningún caso.
Bibliografía
Artículo: Prevalencia de la urinaria en España (Salinas Casado et Al., Grupo Observatorio Nacional de Incontinencia ONI) Leer más
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