Pequeños ajustes en tu rutina pueden ayudarte a hidratarte con más control:
• Ten agua a mano durante el día para beber poco a poco, sin esperar a tener mucha sed.
• Si vas a salir de casa durante varias horas, bebe con normalidad, pero evita tomar mucha cantidad justo antes de salir.
• Antes de hacer ejercicio, ve al baño y bebe de forma gradual, en lugar de tomar mucha agua de una vez.
• Si tienes más pérdidas o ganas de orinar por la noche, revisa a qué hora tomas los últimos líquidos del día.
• Lleva un pequeño registro durante unos días: qué bebes, a qué hora y cuándo notas más urgencia o escapes.