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Recupera energía durmiendo la siesta


Dormir después de las comidas puede reportarte multitud de beneficios para tu bienestar. Te contamos algunos que quizá desconocías.

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Dormir la siesta ayuda a recuperar el sueño perdido y a mejorar nuestro estado físico y mental en las horas posteriores, proporcionando beneficios que se multiplican cuando la convertimos en una rutina diaria. A nivel mental destacan los siguientes: Un pequeño reposo después de comer sirve para que la memoria a corto plazo descanse, lo que te permitirá aprender más después de despertar.

  • Un pequeño reposo después de comer sirve para que la memoria a corto plazo descanse, lo que te permitirá aprender más después de despertar.
  • Además, echar la siesta sirve para “reiniciar” el cerebro: aumenta los niveles de alerta y la percepción sensorial, ayuda a tomar decisiones difíciles y a resolver problemas. 
  • Fomenta la positividad, al mejorar el humor y el estado de ánimo. 
  • Facilita el aprendizaje, pues el sueño permite afrontar nuevos conocimientos y fijar los ya adquiridos. 
  • Estimula la creatividad o, al menos, aumenta la actividad de la zona del cerebro (el hemisferio derecho) que se asocia con esta capacidad.
  • Mejora los reflejos. 
  • Aumenta la concentración.

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En cuanto a los beneficios físicos:

  • La siesta sirve para recuperar energías y rendir más por la tarde. 
  • Dormir un rato después de comer disminuye el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, dado que desacelera los latidos del corazón.
  • Previene las cardiopatías al ayudar a disminuir el estrés y la ansiedad. 
  • Descansar después de comer reduce la tensión arterial.
  • Al dormir, se libera la hormona del crecimiento, que estimula el sistema inmunológico, ayuda a reparar los músculos e incluso, sirve para perder peso. 

¿Y cuánto tiempo deberías echarte la siesta?

  • Solo el hecho de tumbarte y cerrar los ojos disminuye la presión, mejora los nervios y reduce la ansiedad. Incluso seis minutos de siesta mejoran cualquier tarea que suponga recordar listas de palabras o de objetos. 
  • Si tienes más tiempo, una siesta de 10 a 20 minutos eleva los niveles de energía y ayuda a estar más alerta, pues no llega a ser un sueño profundo. 
  • Echar una siesta de 30 minutos aumentará tu rendimiento y podría duplicar tu nivel de alerta, aunque al despertar sentirás con una sensación de embotamiento. No te preocupes, porque ese estado dura sólo media hora y después experimentarás el descanso.
  • Dormir una siesta diaria de entre 45 minutos y una hora disminuye la presión arterial y el ritmo cardíaco. 
  • Con una hora de siesta mejoran el nivel de alerta durante 10 horas y la memoria. Eso sí, al despertar necesitarás más tiempo para espabilarte, por lo que te costará más retomar tus actividades, aunque luego podrás procesar más cantidad de información.
  • Y si dispones de tiempo para echar una hora y media de siesta realizarás el ciclo completo del sueño e incluso puede que sueñes, lo cual es muy bueno para la memoria, la creatividad y las respuestas emocionales. Cuando se alcanza la fase REM del sueño, de gran actividad cerebral, lleva menos tiempo establecer conexiones entre ideas. Las personas que duermen la siesta pasando por esta fase aumentan su receptividad ante la expresión facial de felicidad, experimentando menos ira y miedo. 

Para que la siesta sea reparadora es importante echarla en un lugar cómodo. Para dormir busca un ambiente tranquilo, donde no haya mucho ruido, que esté a una temperatura agradable y con poca luz. Es mejor dormir la siesta en un sillón que en la cama, sobre todo si tienes reflujo gástrico o problemas digestivos, pues los síntomas aumentan en posición horizontal. Lo más adecuado es descansar después de comer, entre las 13 y las 17 de la tarde, y no hacerlo durante más de 30 minutos.




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